UNED alerta sobre amenazas ecológicas y falta de financiamiento
Prensa UNED/ Redacción
- Costa Rica, pionera global en conservación, enfrenta un alarmante déficit de recursos para proteger su invaluable biodiversidad.
- El presupuesto para protección y mantenimiento de parques nacionales descendió de 44 millones en el año 2020 a 27 millones en el año 2025, aunque las áreas a proteger aumentaron.
La Universidad Estatal a Distancia (UNED) lanzó una advertencia contundente sobre el deterioro de las áreas silvestres protegidas del país, atribuido a tres factores principales: el déficit presupuestario, la masificación turística y el cambio climático. El análisis fue presentado por la Cátedra de Políticas de Conservación de la Escuela de Ciencias Exactas y Naturales, que subraya la urgencia de reforzar la coordinación interinstitucional y comunitaria.
Presupuesto insuficiente y debilitamiento operativo
Según Allan Josué Fernández Hernández, encargado de la cátedra, la reducción de recursos en el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) ha provocado una disminución significativa en la presencia de personal en el campo. Esto afecta directamente las labores de vigilancia, control y respuesta ante amenazas como la cacería, la tala ilegal y las ocupaciones no autorizadas.
Además, el déficit compromete la investigación científica, el monitoreo ambiental y el mantenimiento de infraestructura básica. “Cuando las estaciones de guardaparques, senderos o servicios no reciben mantenimiento adecuado, la efectividad de manejo se ve comprometida”, señaló Fernández.
Turismo desbordado y alteración de la fauna
La masificación turística en parques nacionales genera presiones directas sobre la integridad ecológica. El aumento desmedido de visitantes provoca erosión del suelo, pérdida de cobertura vegetal y altera el comportamiento de especies como el mono carablanca y el mapache, que han modificado sus hábitos por el contacto frecuente con humanos y el ofrecimiento de alimentos.
Fernández enfatizó la necesidad de aplicar planes de manejo basados en criterios científicos y respetar los estudios de capacidad de carga, con zonificaciones claras que regulen las actividades turísticas.
Vulnerabilidad climática y pérdida de resiliencia
El cambio climático representa una amenaza creciente para la estabilidad de los ecosistemas protegidos. En zonas costeras, el aumento del nivel del mar y la erosión afectan la disponibilidad de hábitats. En áreas terrestres, los deslizamientos y las variaciones en la precipitación alteran la dinámica de las especies y reducen su resiliencia.
“La conectividad ecológica con zonas aledañas es clave para enfrentar estos impactos, que no se limitan al área geográfica de cada parque”, explicó el académico.
Gobernanza y financiamiento sostenible
Para garantizar la sostenibilidad del SINAC, la UNED propone reforzar el financiamiento público y complementarlo con mecanismos como pagos por servicios ambientales, fideicomisos y alianzas público-privadas. También destaca la importancia de una gobernanza colaborativa que involucre a comunidades locales, empresas y organizaciones comprometidas con la conservación.
“Involucrar a las comunidades en procesos de educación ambiental genera sentido de pertenencia y las convierte en aliadas clave para prevenir amenazas como la deforestación o la minería ilegal”, concluyó Fernández.
Datos del SINAC exponen que mientras en el 2020 se asignó un presupuesto de 44 millones para protección y mantenimiento de parques nacionales, en el 2021 cayó a 31 millones y para el 2025 se proyectaron tan solo 27 millones, aunque aumentaron las zonas protegidas






















