Redacción
Según comunicado de la Universidad Nacional, un reciente informe del programa Científicos de la Basura, desarrollado por la Universidad Católica del Norte de Chile, reveló que Costa Rica está entre los países con mayor acumulación de botellas plásticas en sus playas continentales y muchos de estos desechos provienen de China, Norteamérica y Europa debido a las corrientes marinas y el tráfico marítimo.
Se sabe además que algunas de las playas más contaminadas de Costa Rica son las más visitadas: Jacó, donde el río Copey desemboca con aguas negras y basura, afectando la calidad del agua. También se han identificado altos niveles de contaminación en Puntarenas, Puerto Viejo de Limón, Malpaís, Manuel Antonio, Dominical y Tamarindo Norte.
Desechos predominantes:
Las botellas plásticas y tapas sueltas son los desechos predominantes. De acuerdo con Juan Manuel Muñoz, biólogo del Programa Parque Marino del Pacífico de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional (ECB-UNA)Muñoz, “si bien a nivel general las mayores abundancias se encontraron en las playas, en el caso de Costa Rica, las ciudades de Puntarenas y El Roble mostraron mayor cantidad de desechos que los encontrados en las playas”.
Empresas más contaminantes:
A nivel regional, el estudio identificó un total de 356 marcas de bebidas pertenecientes a 254 empresas. The Coca-Cola Company fue la principal responsable de los residuos plásticos, seguida de PepsiCo Inc. y AJE Group.
En Costa Rica, estas mismas compañías también lideran la lista de contaminación, con una mayor presencia de envases de tamaño personal (0,5 – 0,9 L), principalmente de refrescos carbonatados, bebidas energéticas y agua embotellada.
Nuestras playas, reflejo de la belleza natural de Costa Rica, merecen la desaparición de estos elementos que amenazan la vida marina y la armonía del entorno. Cada residuo abandonado es un recordatorio de la responsabilidad que recae sobre cada habitante de Costa Rica, un llamado a cuidar y preservar la belleza y riqueza natural.
Cada pequeña práctica responsable—desde separar los desechos hasta participar en campañas de limpieza—se traduce en un paso decisivo hacia un futuro en el que la humanidad y el medio ambiente vuelvan a convivir en equilibrio y respeto.



















