Miriam Quesada Chavarría
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Jimmy Robles Solano exponente del arte en el pacífico costarricense
La pintura, más allá de ser una técnica, es un lenguaje universal que permite a los artistas explorar su mundo interior y compartirlo con los demás. Es un espacio de libertad donde se transforman emociones en color, experiencias en formas y sueños en símbolos. A través del lienzo, los pintores pueden narrar historias, sanar heridas, cuestionar realidades y dejar huellas que trascienden el tiempo. En ese proceso, el arte se convierte en un acto de expansión y comunión, capaz de inspirar y de abrir caminos hacia nuevas formas de conciencia.
El arte de Jimmy Robles Solano entrelaza raíces costarricenses, influencias internacionales y una profunda espiritualidad, convirtiéndose en un puente entre culturas, memorias y visiones del alma. Cada una de sus obras transmite un mensaje de esperanza, conexión y legado, invitando al espectador a reconocerse en la belleza natural y en la fuerza creadora que nos rodea.
El pintor costarricense Jimmy Robles Solano ha construido una trayectoria que entrelaza raíces nacionales, influencias internacionales y una profunda espiritualidad. Su obra, exhibida en espacios como Limitless Beings U.S.A., Envision Festival, Restaurante Kapi Kapi, Restaurante La Junta y Awake Uvita, se ha convertido en un puente entre culturas y memorias, transmitiendo mensajes de esperanza, conexión y legado.
Desde sus primeros pasos en el Conservatorio Castella, donde conoció al director Arnoldo Herrera y al pintor Hernán Pérez, Jimmy descubrió que el arte sería su camino. La influencia de su hermano Inri Robles, becado en una universidad de arte en Miami, y su participación en el Envision Festival como artista visual marcaron hitos en su formación. Hoy forma parte del colectivo internacional Vision Train, liderado por la artista Amanda Sage.
Su estilo se define como una conexión entre la naturaleza y el mundo espiritual, inspirado por referentes como Toulouse-Lautrec, Alex Grey, Caray Thomson, Amanda Sage, Jesse Noemind, Hernán Pérez y Bryan Sylvester. En sus lienzos, la belleza natural se convierte en símbolo de cercanía con el creador y de expansión interior.
Para Jimmy, la pintura es más que técnica: es un lenguaje universal que permite narrar historias, sanar heridas y dejar huellas que trascienden el tiempo. Su mensaje es claro: todo es posible si se trabaja desde el corazón.
Nacido en San José y residente desde hace años en la zona pacífica del país, el entorno natural del mar y la selva ha sido clave en su inspiración y en su proceso de sanación interna. Su comunidad y su paisaje se reflejan en cada obra, reafirmando el poder transformador del arte como vehículo de identidad y conciencia.



















