Uriel Rojas Rojas
Historiador de Pueblos Originarios de la Zona Sur
Este 24 de agosto se celebra en nuestro país, el Día de los Parques Nacionales, una fecha decretada desde 1986 con el fin de fomentar la conservación ambiental, protección de la naturaleza y la biodiversidad.
El Parque Nacional Marino Ballena (PNMB) es uno de estas áreas protegidas que se localiza en el Distrito de Bahía Ballena, Cantón de Osa, Provincia de Puntarenas.
Posee una gran diversidad biológica, especialmente en las áreas con arrecifes coralinos, es un refugio temporal para la ballena jorobada, delfines y tortugas marinas y conserva un ecosistema muy frágil.
De acuerdo con el SINAC, el PNMB constituye la primera área silvestre costarricense protegida exclusivamente por sus recursos marinos.
Desde tiempos inmemoriales, los indígenas borucas, han usado esta zona como sitio de visita temporal, especialmente entre los meses de enero a abril, que corresponde a la época de verano.
Es un lugar que los antiguos borucas usaron como santuario de meditación, fuente de equilibrio espiritual y para reafirmar su vínculo histórico con la zona costera, un territorio ancestral que va más allá de los límites oficiales de su actual territorio, decretado por el gobierno costarricense.
Los borucas, desde épocas sin memoria, bajaban desde su pueblo y a través del Río Grande Térraba, canaleteaban sus botes de madera, para ir al mar, visitando Uvita, Piñuelas, Ventanas y Ballena, entre otros.
Eran grupos que se estacionaban hasta 8 días en esta franja costera. Llegaban a buscar resinas, plantas medicinales que crecen al calor del mar, cazar animales silvestres, hacer sal mediante la evaporación de aguas marinas (quitash) y especialmente, a teñir sus madejas de hilos de algodón.
Coincidiendo con la menguante, los indígenas se acercan al mar, y observan con mucho cuidado las paredes de las rocas, buscando de manera selectiva, unas conchitas que le llaman múrice, el cual, al soplarlo, el molusco suelta un liquido acuoso amarillento, que al caer sobre los hilos de algodón va adquiriendo un color morado o púrpura, los cuales son de alta calidad y utilizado solamente en eventos especiales.
De tal manera, el Parque Marino Ballena no solo es un recurso geográfico de recreación para los indígenas borucas, es un espacio sagrado que está vinculado a su historia antigua y de donde adquieren elementos esenciales para su economía diaria y su propia cosmovisión como pueblos indígenas.
Por esta razón, la Asociación de Desarrollo Indígena de Boruca, en conjunto con el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) y el Área de Conservación Osa, firmaron desde setiembre de 2017, un Convenio Administrativo que permite a los pobladores de Boruca realizar prácticas tradicionales como acampar, extraer sal de manera artesanal con fogatas controladas, podrán tintar sus hilos entre enero y abril demarcando los sitios para no sobre explotarlos, pescar con cuerda (entre otros).
El acuerdo incluye la realización de estudios científicos “sobre todas las especies que son utilizadas por la comunidad de Boruca, como elementos medicinales, con la finalidad de establecer parámetros para su utilización razonable”.
Este convenio debe validarse cada año, sin embargo, desde el 2023 no se ha vuelto a ratificar debido a una orden del gobierno, tras unos proyectos de ley y decretos de modificación institucional (como el plan para reformar competencias del MINAE y juntas directivas de áreas protegidas).
El Parque Nacional Marino Ballena es una fuente de riqueza biológica de Costa Rica para el mundo que tiene un vínculo histórico ancestral con la cultura indígena boruca.



















