Miriam Quesada Chavarría: direccion@comunicacionesenlace.com
El Estado costarricense tiene políticas de crecimiento económico que se contradicen con las políticas de asistencia social. En el asistencialismo se insiste en que para recibir ayudas como becas, transporte de estudiantes, bonos de bien social con el artículo 59 se debe estar en extrema pobreza o en pobreza según los estándares de arrojados por el INEC. (Ingreso familiar ₡203 037 colones por mes). Si la persona sale de este estándar, aunque sea por una mínima cantidad, automáticamente ya no es pobre.
Estoy segura, estimable lector que como yo, también conoce gente que vive en Costa Rica con entradas inferiores a ₡150 000 colones por mes, y no me refiero a las personas que van a hacer filas al IMAS para ver qué más les dan, me refiero a personas que trabajan y ofrecen sus servicios para subsistir. Personas que aún les queda dignidad y de verdad tienen un espíritu de lucha.
Por otra parte, el Ministerio de Economía, el INAMU, el IMAS y el MAG basan su política anti pobreza en la capacitación y oferta de recursos no reembolsables y reembolsables para el desarrollo humano y económico de la población, para implementar el emprendedurismo.
Para acceder a estos recursos, se implementan estrategias de formalización empresarial: inscribirse en Hacienda (tributar) adquirir un seguro del INS y asegurarse al menos como trabajador independiente.
¿Qué significa esto para una familia de escasos recursos que es beneficiada con recursos de IMAS? Significa perder el seguro por el Estado, aprender a llevar cuentas o pagar un contador, dejar de percibir becas para sus hijos, becas de transporte y otras ayudas importantes.
Aunque no todos los que se deciden por engordar y vender pollitos, producir huevos con una pequeña granjita, hacer panes o costuras tienen el espíritu emprendedor, por arte de magia y por decisión del Estado, por una única ayuda, salen del estado de pobreza y ahora se la tienen que jugar con recursos propios.
Agreguemos a esto, los tratados de libre comercio que el gobierno apadrina y permiten la entrada grandes empresas y comercializadoras internacionales, que mediante ofertas ponen de rodillas a costureras, agricultores, industrializadores, que se han esforzado por hacer un emprendimiento y crecer su proyecto, a partir de capacitaciones recibidas por el INA u otras instituciones del Estado.
¿Qué estamos haciendo como Estado y como individuos? Porque si pensamos que aquí el único equivocado es el Estado, permítame decirle que cada uno de nosotros somos responsables de las situaciones de pobreza que se generan en Costa Rica.
Me refiero a la falta de apoyo que reciben nuestros productores y emprendedores. Cada día me sorprende ver las grandes filas que se hacen cuando un nuevo outlet hace su campaña de apertura (más grandes que las que veo en el IMAS) o cuando un negocio como el CTown abrió sus puertas en Pérez Zeledón.
Me sorprende también la poca afluencia del público cuando un grupo organizado decide hacer un mercado comunal en sitios como salones comunales u otras áreas públicas; incluso cuando la Municipalidad de Pérez Zeledón da espacio a los emprendedores para exhibir en el boulevard del parque sus productos.
Claro, entiendo, hace poco en un mercado organizado le compré a una emprendedora un bolso o maleta en ₡15 000 colones y luego pasé a consultar precios y vi uno parecido en ₡4000 colones. Inmediatamente analizo las características de compra y venta y veo que aunque yo gasté más de lo debido, también la platita mía va a generar mucho más movimiento en la economía local, mientras que todos sabemos que se hace el dinero que le dejamos a las grandes cadenas.
Es que también queda por considerar la estructura de costos para producir en Costa Rica, máxime a pequeña escala, donde todo lo que compra el productor debe pagar impuestos, y precios que incluyen las grandes cargas sociales. Luego, el emprendedor que nos vende sus productos debe, si quiere crecer, pagar patente, estar inscrito en hacienda, estar al día con la caja o atreverse a ser descubierto en la triste realidad que producir se vuelve una actividad ilícita.
¿Cómo terminar este análisis si tal parece que es un círculo vicioso de nunca acabar? ¿Cuáles partidos o tendencias políticas de las que nos quieren gobernar tienen interés en cerrar este círculo vicioso? ¿Cuáles son sus propuestas? ¿Qué propone usted como parte del problema? por favor, le invito a compartir su punto de vista a través de este medio de comunicación.


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