Miriam Quesada Chavarría
San José, 16 de febrero de 2026
El reciente descubrimiento en la provincia de Cartago de restos de un mastodonte (Cuvieronius) y un perezoso gigante (Eremotherium) ha despertado algo más que curiosidad científica. Ha reabierto la pregunta sobre nuestro pasado: ¿Cómo llegaron estos colosos aquí si siempre nos dijeron que Costa Rica es «tierra nueva»?
1. El Gran Intercambio: ¿Iban de paso o vivían aquí?
Aunque Costa Rica es geológicamente joven comparada con los escudos continentales de Norte y Suramérica, para la época de estos animales (el Pleistoceno), el país ya era un corredor consolidado.
Los análisis preliminares en Cartago estiman que estos restos tienen entre 10,000 y 40,000 años de antigüedad. En ese momento, Costa Rica no era solo un camino de paso; era un hogar establecido con ecosistemas ricos que permitieron a estas especies asentarse. No estaban «turisteando», estaban habitando los valles y montañas de lo que hoy es Cartago.
2. El Menú de los Gigantes
¿Qué comían estos vecinos de hasta seis metros de altura?
- El Mastodonte (Cuvieronius): A diferencia de sus primos los mamuts que preferían estepas frías, estos mastodontes estaban adaptados a climas variados. Eran «ramoneadores», es decir, se alimentaban de follaje, ramas y frutos de la vegetación boscosa de la zona.
- El Perezoso Gigante (Eremotherium): A pesar de su tamaño temible, era un herbívoro pacífico que utilizaba sus enormes garras para alcanzar ramas altas, comportándose como una «podadora viviente» de la Centroamérica prehistórica.
3. ¿Y los dinosaurios? Una aclaración necesaria
Una de las dudas más comunes es si estos gigantes convivieron con los dinosaurios. La respuesta corta es no. * Los dinosaurios se extinguieron hace unos 66 millones de años.
- En esa época, la mayor parte de lo que hoy es Costa Rica estaba bajo el océano o apenas emergiendo como un arco de islas volcánicas.
- Los mastodontes y perezosos gigantes del hallazgo actual vivieron muchísimo después, en una era donde los mamíferos ya dominaban la Tierra. Costa Rica es, por tanto, una tierra que nació para ser el escenario de los mamíferos, no de los grandes reptiles.
Un tesoro bajo el lodo de Cartago
El equipo liderado por la geóloga Joanna Méndez Herrera ha logrado rescatar 49 piezas fósiles, incluyendo una impresionante defensa (colmillo) de 1,60 metros. El hallazgo es tan relevante que el Ministerio de Cultura ya ha instruido la creación de una sala permanente de exhibición en el Museo Nacional.
«Nuestro pasado profundo merece un espacio permanente en la memoria viva del país», afirmó Jorge Rodríguez Vives, ministro de Cultura y Juventud.



















