Uriel Rojas Rojas
Historiador y costumbrista
El Salto de Cobinícra está situado sobre la catarata que está al lado derecho de la orilla de la Carretera Interamericana Sur con sentido Buenos Aires hacia Palmar Sur, en el Territorio indígena Curré y a solo 80 m de la margen derecha del río Grande de Térraba, que discurre paralelo a la carretera.
Tiene aproximadamente 6.7 m de alto y 2.3 m de ancho, y la catarata es totalmente visible solo en época lluviosa. Por su belleza, es una vista puntual y singular cuyo soporte de la caída del salto es un un afloramiento rocoso.
El nombre del salto se debe a una leyenda indígena boruca llamada Covbinícra, que en idioma bruncájc significa: el canasto colgado.
De acuerdo a la antigua oralidad boruca, el nombre original de esta leyenda corresponde a Covbinícra, el cual es una palabra compuesta, donde Cov significa canasto, biní significa colgado y cra es una sustantivación; de manera que literalmente sería “el canasto colgado”, refiriéndose al canasto con el oro dentro.
Cuenta la leyenda, que un hombre tenía enamorada a tres mujeres (Drótcra, Segra y Curehua). En una de tantas decide emprender un viaje a las orillas del río Térraba y llevarse consigo las tres mujeres (a la salida de la Catarata). Dos de ellas fueron con él, pero la tercera mujer se rehusó hacerlo.
De acuerdo con el relato, establecieron su morada en el peñasco, donde colgó un tesoro en un canasto de oro que las mujeres tenían prohibido mirar porque quedarían ciegas y no volverían nunca más hablar su idioma.
Sin embargo desobedecieron y cuando lo hicieron quedaron ciegas y mudas, pues había un hechizo de la tercera mujer (Curehua) que no fue con ellos.
Ella se burló de lo que le sucedió a las dos mujeres y pensó unirse al hombre; no obstante ella también había recibido una maldición que se cumplió cuando el hombre no indígena llegó y destruyó el peñasco (construcción de la carretera interamericana).
Describe la leyenda que el tesoro quedó al descubierto y fue arrastrado hacia el mar en donde quedó atascado entre la arena.
Entonces el hombre emigró al sector de Cabagra con sus dos mujeres y la tercera se fue a vivir a Olan muy enojada.
Dicen algunos que transitar la carretera Interamericana Sur que a veces suele verse brillar por las noches el fantasma de este tesoro colgante, allá en el peñasco del Salto Cobinícra.
Nota: Este artículo se adaptó basado en la leyenda original que está en el libro de Quesada Pacheco, Miguel Ángel. 1996. La leyenda del Tesoro Colgante. Narraciones Borucas. San José, Editorial UCR. p. 54 – 55.



















