Uriel Rojas Rojas
Comunicador indígena
Desde tiempos inmemoriales, los pueblos indígenas y no indígenas acentuadas en las riberas del río Grande de Térraba, han utilizado los botes de madera para atender sus quehaceres, como cruzar el río para ir a sembrar, recolectar frutos, pescar o ir de cacería.
Una de las actividades más frecuentes era viajar a las costas a realizar intercambios, llevando productos agrícolas y animales domésticos para cambiarlo por otros productos que no tenían. Un bote de madera es una canoa de aproximadamente 3 metros de longitud por un metro de ancho, que se empuja con canaletes hechos también de madera. Normalmente se utiliza el árbol de jabillo, ceiba, espavel o guanacaste para hacer botes, aunque también se usa otros tipos de madera que se encuentran en el entorno.
Los antiguos habitantes utilizaban los botes para ir al mar a extraer sal y buscar conchas para teñir el algodón. Son canoas resistentes para este tipo de viajes los cuales eran más comunes en los meses de verano, febrero, marzo.
Los mayores recuerdan que, junto a sus padres y algunos hermanos cargaban el bote de granos básicos, cerdos, gallinas, y empezaban a descender río abajo. En verano era más fácil, pero en invierno era un peligro, porque las crecidas del río generaban remolinos muy violentos.
Un viaje a Palmar duraba un día bajando y dos días subiendo contra el cauce. Si viajaban hasta Cortés o la Costa (el mar) duraban dos días bajando y hasta 4 días regresando.
Eran aventuras que duraban hasta 6 días y a veces algunos se ahogaban, especialmente de regreso porque el río estaba crecido.
Los antepasados le tenían mucho respeto al río o Di Crí. De sus aguas se podía esperar cualquier cosa, había que navegar con cuidado.
Tenían la creencia que, en las profundas aguas vive el dueño del río, que se llama Dí Sújcra, quien, según a la leyenda boruca, es el protector del río y sus recursos. Dí Sújcra tiene varias formas o figuras de manifestarse, ya sea en forma de persona con escamas y pelo largo, en forma de nutria, de serpiente gigante, etc.
Los botes se empujan con canaletes de madera y unos palos que se utiliza especialmente en partes más secas o menos profundas.
Aunque ya quedan pocos botes, aún se ven algunos cruzar las aguas del río Grande, desafiando el tiempo y la naturaleza.



















