Autora: Vilma Guillén
El destino destrozó a pellizquitos la estructura original, arrancó pedacitos de la mente pensante, se ensaño con la criatura desvalida y la condenó sin defensa y sin juicio.
Lo tiró a la risa y al desprecio de quienes lo tenían cerca.
La incomprensión y el disimulo lo rodearon, ¿a qué vienes? ¿Qué quieres? preguntaban llenos de pánico… la criatura buscó con afán los pedacitos que a pellizcos le habían quitado, trato de pegárselos otra vez y tener una explicación, quería responder algo, a quienes lo miraban sin entender, quiso caminar al paso de los pensantes, pero sus pies tenían plomo y no avanzaban, quería vivir y no sabía para qué, quiso enamorarse y conoció la risa y el dolor…
Se miró en el espejo y se le salió la savia por los huecos que para identificarlo le jalaron…
Quedó aterrorizado…
Por los trillos oscuros corrió gritando y sollozando, se volvió al destino y le pidió que lo amara…
el destino, no le respondió…



















