La Danza de los Negritos es una tradición que se realiza en la comunidad indígena de Boruca cada mes de diciembre y desde el tiempo en que se empezó a utilizar el camino de Mulas en la región.
Los pobladores de la comunidad prefieren llamarlo “la mura”, para asociarlo a la mula, uno de sus actores o personajes principales de esta antigua danza.
La danza de la mura y los Negritos se realiza anualmente del 06 al 09 de diciembre. Es una tradición que recuerda el periodo antiguo cuando se usaba el Camino de Mulas para trasladar mercancías hacia Portobelo y viceversa, los cuales en su travesía debían hacer un descanso de 4 días en la comunidad indígena de Boruca para poner a descansar sus recuas.
Es por eso que los actores de dicha festividad utilizan un lenguaje tipo spanglish, para denotar sus procedencias culturales, particularmente el negro, que por general, eran utilizados como esclavos en estas rutas muleras.
Al parecer, los borucas no tenían muchas empatías con estos “dueños de esclavos” y según la literatura boruca, “muchas de sus mulas fueron muertas y lanzados en un zanjo que está cerca de la iglesia católica del lugar”.
En esta danza participan varios actores, siendo los principales la mulita y los jugadores, (que tiznan sus rostros de negro), aunque también están los músicos que les acompañan con los sonidos de maracas, flautas y acordeón.
La Mura es una figura similar a la cabeza de una mula real, hecha de madera y que es dirigido por una persona quien persigue a los jugadores (esclavos negros) quienes se mofan de ella. Por momentos se turnan para guiar la mula, ya que para una sola persona es bastante cansado.
Los jugadores o negritos, son personas de la comunidad que se pintan su rostro de negro para simularse a una persona de origen negra, y juntos danzan en círculo mientras retan a la mula.
Juegan por largo rato, luego, la danza se detiene y los participantes se expresan en un lenguaje exclusivo de este juego, por ejemplo, dicen: Chiñola, Chiñola, la mura tiene ched, chí, tiene ched, lo que supuestamente en español sería, Señora, señora, la mula tiene sed, sí tiene sed. Esta petición hace que los anfitriones de cada casa que recibe a estos Negritos les brinden chicha y tamales.
De acuerdo a los mayores, hace muchos años la cantidad de jugadores era mucho más y duraban más días jugando, pero que la tradición se perdió por unos años y posteriormente fue rescatada nuevamente por la familia del finado Chincho Mora, quien tuvo la curiosidad de hacer la mulita de madera y reorganizar esta tradición.
Hace muchos años había un Consejo de Ancianos, quienes en coordinación con el Juez de Paz definían quién o quiénes cargarían la mula, quién sería el que lideraba el juego o tradición. Y ése gozaba del respeto total de los jugadores y la comunidad. Este dato lo cofirma el antropólogo Ayra Rod Williams en su libro llamado Boruca (páginas 160-1629), describe esta festividad de los Negritos, en una observación personal durante sus visitas a la comunidad entre los años 1975 y 1978.
El autor describe que, “las fiestas tradicionales en Boruca son una reconstrucción de una parte de su historia, que conmemora la derrota del español conquistador ante el indígena hace más de 400 años. Las celebraciones son parecidas en su contenido (a la de los Diablitos), solo que el protagnista es diferente, y una precede a la otra por tres semanas en el mes de diciembre.
Esta danza tradicional inicia el 06 de diciembre en horas de la noche y se extiende hasta el 09 de diciembre. Está asociado también, a la celebridad de la Santísima Virgen de la Concepción, patrona de los católicos borucas.
Apoyo bibliográfico
Ayra Rod Williams (1952-1981) Boruca. Vida Social y Costumbres. San José, C.R.: EUNED, 2015.
Fotografías: Ricardo Araya Rojas.



















