Dra. Grettel Quesada Quesada.
Licenciada en Psicología
Atención a niños, adolescentes y adultos de manera individual, en parejas y familias.
Programación de citas al WhatsApp 60867728.
El mes pasado (febrero 2026) se abordó el tema de la participación y protagonismo de la dopamina en las conductas compulsivas que pueden crear patrones de dependencia. En este caso, el asunto será direccionado a los comportamientos relacionados con la infidelidad.
La forma en la que el ser humano se vincula hoy día es particularmente diferente a la del siglo pasado. Existe una amplia gama de oportunidades digitales para establecer cercanía afectiva y sexual. La mayoría de las redes sociales contienen accesos a la mensajería directa y privada lo que ofrece al usuario estímulos constantes que activan el sistema dopaminérgico del cerebro, brindando sensaciones de placer inmediato, validación y novedad.
La dopamina, como el neurotransmisor asociado a la anticipación del placer y al refuerzo y perpetuación de conductas, no distingue entre una recompensa “real” y una “virtual”. Al recibir “likes”, reacciones sugestivas, mensajes insinuantes, atención marcada y constante o validación emocional por alguien que no es su pareja, el cerebro puede interpretar esos estímulos como altamente gratificantes y reforzar la conducta de buscar repetidamente a ese contacto.
Ante lo anterior, la llamada infidelidad virtual no necesariamente se inicia de manera intencional, con el fin de traicionar al cónyuge, más bien se puede desarrollar progresivamente por medio del refuerzo intermitente, es decir, se activa el sistema de recompensa cada vez que se coquetea y se conversa, luego pasa tiempo sin hablar y de un momento a otro se reanuda el contacto sorpresivamente. Este refuerzo puede ser muy potente ya que no requiere esfuerzo físico ni compromiso inmediato. Es importante aclarar que la dopamina no provoca la infidelidad pero sí puede facilitar conductas riesgosas cuando se da la combinación de factores tales como:
- Insatisfacción emocional en la pareja. Dificultades de pareja.
- Estrés crónico.
- Límites poco claros con el uso de la tecnología.
- Poca regulación emocional.
- Autoestima afectada.
Ciclo del comportamiento y su relación con la infidelidad virtual.
La siguiente infografía ilustra el ciclo del comportamiento, entendido como un patrón repetitivo y predecible de pensamientos, emociones y conductas que puede estar presente en la infidelidad virtual mediada por la activación dopaminérgica. Este ciclo no surge de manera súbita, sino que se desarrolla progresivamente a través de varias fases interrelacionadas.

Ciclo del comportamiento. Creación propia.
¿Qué hacer al respecto?
- Resulta fundamental comprender cómo funciona el sistema de recompensa cerebral por medio de la psicoeducación, entender que esos vínculos fugaces no son basados en el amor ni la compatibilidad, se trata principalmente de una gratificación neuronal transitoria.
- Se debe ser claro y responsable con los límites impuestos. A nivel personal y de pareja se debe definir lo que es o no es infidelidad y que por ende daña la relación. Después de establecidos los límites, cumplirlos a cabalidad desde la autoconciencia y el compromiso adquirido en libertad.
- Fortalecer el autocontrol. Así como se detalló en el artículo anterior, generar dopamina por medio de actividades que impliquen esfuerzo ayuda a equilibrar el sistema dopaminérgico y reduce la dependencia de los estímulos inmediatos. Aunado a esto, si esas actividades se realizan en pareja, fortalece el vínculo.
- Introspección personal. Es importante autoanalizarse y buscar las carencias afectivas internas que impulsan estas conductas. La intervención psicológica es imprescindible para abordar adecuadamente esos temas.
- Hablar abiertamente con la pareja sobre las expectativas relacionales, las insatisfacciones y temores. Esto fortalece la intimidad real y reduce la vulnerabilidad ante la gratificación externa.
La tecnología no es el enemigo, el desafío está en la forma en la que se utiliza, si se hace desde la responsabilidad o desde las carencias emocionales.
La dopamina puede ser una aliada si se orienta hacia vínculos sanos y proyectos relevantes que lleguen a generar experiencias de bienestar a largo plazo.
Ser dueño de los impulsos digitales es parte determinante de la responsabilidad emocional.


















