TRES DÉCADAS DE HISTORIAS Y VIVENCIAS
Uriel Rojas Rojas
Investigador Cultural
Independiente
Entre los años 1954 – 1961, los poblados de Potrero Grande y San Vito de Coto Brus, movilizaban sus mercaderías y productos a través de una avioneta que viajaba desde Pérez Zeledón y hacia paradas o escalas en las pistas de aterrizaje de Pilas, Potrero Grande, Buenos Aires, Palmar Sur, entre otras.
El río Grande de Térraba no era obstáculo, porque quienes podían se trasladaban en avioneta y los demás en sus botes de madera.
Tras la construcción de la Carretera Interamerica Sur en 1961, los botes guardaron sus remos y las avionetas detuvieron sus vuelos, porque los productos de intercambio y mercaderías se empezaron a trasladar en carro, en buses y en caballos, utilizando esta nueva vía de comunicación, que les permitía viajar a Buenos Aires, Palmar Norte, Cortés y más allá.
Con este nuevo panorama surge un problema para los poblados de Potrero Grande y San Vito de Coto Brus… Se quedaron aislados.
Los vecinos empezaron a buscar opciones e inventaron construir balsas sobre estañones flotantes con capacidad de soportar el peso de buses, camiones y demás automóviles que necesitaban trasladarse a esta zona cotobruseña.
Don René Villalobos y don Gerardo “el cholo” Sánchez, improvisan trasladar los primeros automotores, muchos de ellos hundiendo parte de sus carrocerías.
Entre 1964 y 1994, era normal encontrarse los buses de Tracopa, camiones y otros automóviles haciendo fila, para pasar al otro lado del río. Mientras tanto, los pasajeros aprovechaban comprando alguna comida o bebida en la Soda La Balsa, que era propiedad de don Gerardo Durán y doña Hilda.Otros miraban los cocodrilos en el río.
Los pasajeros de los buses debían viajar fuera de la unidad mientras pasaban el río sobre estas balsas que eran empujado con motores.
Era una parada obligatoria que muchos vendedores ambulantes aprovechaban para vender helados, frutas, empanadas y uno que otro tiliche.
Fueron tres décadas viendo este colorido paisaje, que servía para fortalecer las convivencias culturales, muchos viajeros y miles de anécdotas asociadas a este paso real.
Estas balsas sobre estañones flotantes fueron afectadas primero por varias crecidas del río, que también destruyeron la soda llamada La balsa, quienes tuvieron que cruzar para reubicarse al sector oeste siempre a orillas del río, pero luego otra creciente los obligó reinstalarse cerca del cruce con la carretera interamericana y la entrada a San Vito.
Todas estas vivencias llegan a su fin el 22 de abril de 1994, cuando se inaugura el puente en Paso Real de Buenos Aires, sobre el río Grande de Térraba.
Los dueños de las balsas apagaron sus motores y la soda se movió unos metros hacia abajo de la entrada a San Vito y cambió su nombre a soda Hilda.



















