Entre el liderazgo estratégico y la supervivencia por exclusión
Prensa Uned/ Redacción Enlace
Un reciente estudio de la Carrera de Ciencias Policiales de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) ha arrojado luz sobre una realidad cruda y poco analizada en Costa Rica: el papel de las mujeres en las estructuras del crimen organizado. La investigación revela que, si bien las mujeres están ocupando puestos de liderazgo, sus tácticas difieren significativamente de las masculinas, priorizando la estrategia sobre la violencia directa.
Liderazgos menos violentos, pero más calculados
La investigadora Karla Salazar Sánchez destaca un hallazgo clave: en estructuras familiares o de mediana escala, las mujeres han comenzado a ejercer mandos estratégicos. A diferencia de los hombres, estas líderes tienden a utilizar métodos menos violentos, apostando por la negociación y la planificación.
Sin embargo, este «empoderamiento criminal» tiene un trasfondo amargo. El estudio subraya que el liderazgo femenino no debe ocultar la vulnerabilidad subyacente. Muchas de estas mujeres llegan a la cima de organizaciones locales tras haber pasado por roles operativos como «campanas» o administradoras de zona, en un contexto donde el delito se percibe como la única vía de escape a la precariedad.
El perfil de la exclusión
Los datos presentados por la UNED dibujan un perfil alarmante de la mujer en conflicto con la ley en nuestro país:
- Juventud y falta de estudios: La mayoría tiene entre 25 y 44 años; el 79% no concluyó la secundaria.
- Contexto de vida: Maternidad temprana, marginación social y violencia estructural son los denominadores comunes que las empujan hacia el narcotráfico.
- Cifras en aumento: Para el año 2024, se contabilizaron 1,351 mujeres en el sistema penitenciario, de las cuales el 40.5% están ligadas a delitos por infracción a la Ley de Psicotrópicos.
Víctimas del nuevo escenario de violencia
El informe no ignora la ola de criminalidad que atraviesa el país. Aunque las cifras de homicidios bajaron levemente en 2024 y 2025 tras el récord histórico de 2023, las mujeres son víctimas crecientes de esta guerra. En 2025, de los 85 homicidios de mujeres registrados, 43 fueron ajustes de cuentas, una cifra que vincula directamente el destino de estas mujeres con las venganzas del crimen organizado.
Hacia políticas con enfoque de género
Karen Jiménez Morales, encargada de la carrera, enfatiza que este estudio es vital para el diseño de políticas públicas. No basta con la represión; se requiere de programas de prevención y reinserción que reconozcan las carencias educativas y las responsabilidades de cuido (maternidad) que pesan sobre estas mujeres.
La conclusión de la UNED es clara: entender que las mujeres no solo son sujetos pasivos, sino agentes activos con tácticas propias, es esencial para que el Estado pueda ofrecer alternativas reales de inclusión social que compitan con la oferta del narcotráfico.



















