Prensa, CONARROZ/ Redacción Enlace
- En una apuesta estratégica por la seguridad alimentaria y la competitividad, la Corporación Arrocera Nacional (CONARROZ) consolida resultados históricos mediante la implementación de tecnología agronómica de vanguardia.
La modernización del sector agropecuario costarricense, impulsada por la adopción de tecnologías de precisión, se ha convertido en un pilar fundamental para potenciar la competitividad nacional. La implementación de herramientas como sensores de suelo, sistemas de riego automatizado, biotecnología e imágenes satelitales permite a los productores gestionar sus cultivos con mayor eficiencia, optimizando el uso de recursos críticos como el agua y los fertilizantes. Más allá de incrementar los rendimientos —como se ha evidenciado en proyectos de agricultura de precisión que han duplicado la producción en zonas como Cartago—, esta transformación digital facilita una agricultura más sostenible, resiliente ante la variabilidad climática y capaz de enfrentar los retos de un mercado global cada vez más exigente.
A pesar de los desafíos que enfrenta el sector arrocero costarricense en el contexto internacional, los productores nacionales han demostrado una resiliencia extraordinaria. Con el propósito de garantizar el abastecimiento de uno de los granos esenciales en la canasta básica, CONARROZ ha intensificado su acompañamiento técnico y financiero a través del Plan de Reconversión FLAR 2026.
Resultados sin precedentes en el campo
La iniciativa, basada en la metodología del Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR), ha permitido una transformación gradual que ya arroja cifras contundentes. Tras años de pruebas piloto y programas de escala reducida, la implementación masiva durante el 2026 —que cuenta con una inversión de 1.250 millones provenientes del Fondo de Investigaciones de la Corporación— ha comenzado a marcar una diferencia real en los rendimientos por hectárea.
Uno de los logros más destacados se observa en la Región Chorotega. Esta zona, que produce principalmente bajo sistemas de riego, ha logrado elevar su rendimiento promedio de 4,9 toneladas métricas por hectárea a aproximadamente 7 toneladas, un crecimiento sin precedentes en la cosecha 2026.
Hacia una producción sostenible y eficiente
El Plan de Reconversión FLAR 2026 no se limita únicamente al aumento de volumen; el programa promueve un cambio integral en las prácticas agrícolas. La estrategia contempla:
- Entrega de semilla certificada, insumos agrícolas y bioinsumos.
- Acompañamiento técnico intensivo en la Agronomía de Procesos del FLAR.
- Adopción de principios de agricultura regenerativa.
- Compromiso explícito para la eliminación de la quema de rastrojos.
Si bien las perspectivas para las regiones de secano —como la Brunca, Pacífico Central, Huetar Norte y Caribe— son alentadoras, el sector se mantiene alerta ante la posible influencia de fenómenos climatológicos, como el fenómeno de El Niño, que podrían afectar el comportamiento productivo en los próximos meses.
Un llamado a la política pública moderna
Mainor Cruz Varela, director ejecutivo de CONARROZ, enfatizó que si bien la innovación y la transferencia tecnológica son pilares fundamentales, el sector requiere de un respaldo institucional sólido.
«Resulta indispensable contar con herramientas de política pública modernas y efectivas que contribuyan a reducir las profundas asimetrías existentes frente a competidores que reciben importantes apoyos estatales», destacó Cruz Varela. Para el jerarca, proteger la producción nacional es proteger el desarrollo rural y la capacidad del país para enfrentar los desafíos futuros.
A través de esta alianza entre el productor y la Corporación, el sector arrocero reafirma su compromiso con un modelo más eficiente, competitivo y responsable ambientalmente, asegurando la continuidad de una actividad estratégica para Costa Rica.



















