Prensa UNA / Redacción
Si va a visitar una caverna, infórmese de las condiciones del clima y advertencias del sitio.
Ingresar a estos lugares con mascarilla N95, podría evitar la inhalación de las esporas del hongo transmisor de la histoplasmosis.
Alejandra Calderón, investigadora del laboratorio de Micología de la UNA, explicó que al ser las cuevas los sitios de refugio de los murciélagos, las cantidades de sus excrementos (guano) aumentan y hacen que el hongo transmisor de la histoplasmosis se disperse mucho más rápido.
«Antes de visitar una caverna, es recomendable informarse de las condiciones del clima y advertencias del sitio, ya que en ciertas épocas del año el guano aumenta. Además, la persona no debe confiarse de su buen estado de salud y óptimas defensas del organismo, porque siempre podría existir el contagio», recalcó la experta.
Por otra parte, la presencia de los murciélagos es importante para los ecosistemas como polinizadores y controladores de plagas, por lo que se pide no agredirlos ni matarlos. Recordó que al ser su hábitat invadido por actividades humanas, los murciélagos migran a sitios no acostumbrados «Por ejemplo, la deforestación, los sonidos fuertes y las luces alteran su comportamiento, lo que los obliga a buscar refugio. De igual forma, el uso desmedido de plaguicidas son también amenazas para su conservación», mencionó la investigadora de la UNA.
Calderón expresó que las personas y otros mamíferos (especialmente perros y gatos) adquieren el hongo por inhalación cuando visitan cavernas o se exponen a las excretas de murciélagos, aves domésticas y silvestres.
Con respecto a las mascotas, los signos son muy diferentes, pueden ir desde problemas digestivos, masas (pelotas) en la piel y otros órganos, fiebre y dolor al caminar, entre otros. Es importante aclarar, que un perro o un gato con histoplasmosis no transmite la enfermedad, pero se enferma de la misma forma que una persona, por exposición a un ambiente contaminado con el hongo.



















