Expertos proponen 10 medidas urgentes para frenar el costo de la vida en Costa Rica
Por: Redacción Enlace Digital
La escalada militar en Irán, los bloqueos en el Estrecho de Ormuz y la persistencia de la guerra en Ucrania han intensificado la presión sobre los mercados energéticos y alimentarios. A esto se suma la intervención en Venezuela, que refleja la inestabilidad regional y aumenta la incertidumbre en América Latina. En este escenario, Costa Rica enfrenta un impacto directo en combustibles y alimentos, lo que hace urgente la adopción de medidas de resiliencia nacional. El impacto en el bolsillo: Diésel y alimentos al alza
Según el análisis de la UNA, el panorama es complejo. Se espera que para mayo el precio del diésel acumule un aumento del 32% en solo dos meses, lo que representa un golpe directo a los costos del transporte de carga y del transporte público, sector que ya sufre una crisis estructural con el abandono de más de 100 rutas de autobús.
Por otro lado, el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados —cuyo costo de producción depende en un 80% del gas natural— amenaza con disparar el precio de los alimentos. Insumos clave como la urea han pasado de $415 a casi $850 por tonelada, una situación que podría replicar e incluso superar la crisis inflacionaria vivida en 2022.
Las 10 propuestas para la resiliencia nacional
Ante este panorama, el OES de la Escuela de Economía de la UNA propone una hoja de ruta con diez acciones concretas para proteger la economía familiar y los sectores productivos:
- Salvaguardar el transporte público: Implementar mecanismos de compensación o exoneración del impuesto al diésel para evitar el abandono de más rutas.
- Mejorar infraestructura: Fortalecer paradas y terminales para incentivar el uso del autobús.
- Buses eléctricos: Crear un fondo de avales que facilite el financiamiento para renovar la flota hacia tecnologías limpias.
- Teletrabajo obligatorio: Aplicarlo en el sector público y promoverlo en el privado para reducir el consumo de combustible.
- Virtualidad educativa: Fomentar la educación superior virtual para disminuir el congestionamiento y costos de movilidad.
- Apoyo directo al agro: Compras públicas de fertilizantes para distribuir entre pequeños productores o transferencias directas.
- Subsidio focalizado al combustible agrícola: Reducir costos de producción mediante mecanismos de reconocimiento de gastos.
- Austeridad legislativa: Reducir la asignación de combustible de los diputados de 500 a 200 litros mensuales.
- Reforma al sector pesquero: Sustituir la exoneración actual por un subsidio directo y verificable para evitar distorsiones.
- Ajustes tributarios progresivos: Fortalecer el control del IVA en pagos por Sinpe Móvil y aumentar el impuesto a vehículos de lujo, embarcaciones y aeronaves para financiar estas medidas.
Un escenario de incertidumbre
El Observatorio advierte que, si bien algunos efectos aún no se manifiestan plenamente, la dependencia de Costa Rica de las importaciones alimentarias y la vulnerabilidad del sector agrícola nacional hacen que la preparación sea una necesidad impostergable.
«Se configura un escenario de elevada incertidumbre y múltiples canales de transmisión hacia la economía costarricense», señala el comunicado, subrayando que la inacción podría profundizar el deterioro de la calidad de vida de los hogares más vulnerables.
Fuente: Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía, Universidad Nacional (UNA). Comunicado OC-108-2026.



















