Carlos Mora Vargas
8701-1663
carlosmorav48@gmail.com
En pocos días nuestro país vivirá un cambio de gobierno. Más allá de las autoridades que asuman, el verdadero cambio siempre comienza en cada uno de nosotros. Por eso los invito a que seamos parte de él.
Nací en una zona cafetalera de la Zona de Los Santos. A los 12 años mis padres nos trajeron a vivir a Pérez Zeledón, un cantón próspero y con una enorme visión de desarrollo. Viví allí desde 1960 hasta 1986, cuando tomé la decisión de probar suerte en el cantón vecino de Buenos Aires. Permanecí allí durante 35 años, y luego regresé nuevamente a mi querido Pérez Zeledón.
Les cuento esto con el afán de motivarlos. Cuando existe voluntad, esfuerzo y compromiso, sí se puede salir adelante. A lo largo de los años he procurado ser un granito de arena en cada lugar donde he vivido, siempre acompañado por mi familia, que ha sido mi mayor apoyo. Gracias a esas experiencias hoy puedo hablar con respeto y conocimiento sobre distintos temas a nivel local y nacional.
Cuando digo que seamos parte del crecimiento del país, me refiero a que seamos parte de la solución y no del problema. El desarrollo de Costa Rica no depende solo de los gobiernos; depende también del trabajo de sus comunidades, de sus barrios y de su gente.
Los invito a que empecemos siendo como la semilla de mostaza: pequeña, casi invisible, pero con la capacidad de crecer y dar grandes frutos. Cada acción cuenta. A veces son acciones pequeñas, otras veces más grandes, pero todas suman cuando se hacen pensando en el bienestar de la comunidad y no únicamente en el beneficio individual.
Nuestro país necesita ciudadanos comprometidos en todos los oficios y en todos los pueblos. Personas con buena fe, con amor por su tierra, con voluntad de ayudar y, sobre todo, con humildad para trabajar juntos.
Si hombres y mujeres de este pedacito de tierra nos unimos, podemos hacer historia. Lo digo con conocimiento de causa. Solo mencionaré un ejemplo: el pueblo de La Sierra de Platanares, donde viví. Después de más de 50 años sigue siendo un ejemplo de lucha y organización en el desarrollo comunal. Cuando una comunidad trabaja unida, es capaz de lograr cosas extraordinarias, incluso organizar actividades donde todos colaboran y se generan importantes recursos para el bien común.
Ese es el espíritu que necesitamos: trabajar juntos, sin egoísmos ni envidias, pensando siempre en el bienestar colectivo.
Ya es hora de dar ese paso. No esperemos más. Cada uno de nosotros puede aportar desde su lugar, con ideas, con trabajo, con servicio y con compromiso.
Digamos todos con orgullo:
“Costa Rica, aquí estoy”



















