Luis Enrique Arce N.
Escritor Costarricense
Carmen Lyra fue hija de Elena Carvajal Castro, hija natural, de la naturaleza, como todos lo somos. Nació el 15 de enero de 1887, aunque algunos dicen de 1888, y murió el 14 de mayo de 1949, en México, adonde fue expulsada del país, post Guerra Civil de 1948, por el expresidente Figueres Ferrer, cargo que no le perdonamos. Fue declarada Benemérita de la Patria en el año 2016. Esta distinción se le otorgó como reconocimiento a su destacada labor como escritora, pedagoga y activista política, sesenta y siete años después de su fallecimiento. Este mérito, casi 66 años más tarde de su muerte, lo consideramos el colmo del odio que la derecha enferma siempre le tuvo y quizás le siga teniendo.
Destaco en este artículo tres áreas que con suficiencia y rendimiento cumplió esta ejemplar mujer: en la literatura del país, como educadora y política revolucionaria.
- Carmen Lyra y su trabajo en literatura
Chase Brenes (1977), en su prólogo al libro Relatos escogidos de Carmen Lyra, escribe que la autora estaba muy interesada, en 1914, “por los seres de creación ingenua de los pueblos primitivos” (p. 11). Cualquiera que haya analizado los cuentos de Carmen Lyra, deduce que como animal humano, curioso y vivazo, engañador y matrafulero, Tío Conejo es capaz de engañar hasta dar terror a Tío Tigre, quien representa ni más ni menos que al inescrupuloso y explotador humano que engaña a los peones. ¿A quién no ha entretenido y turbado estas historias, llenas de humor y sarcasmo?
En la vida real parece que encarnó esos dones. Gabriel Vargas Acuña nos concedió la siguiente anécdota. En la Escuela Normal asistía un muchacho de los que destacan por inteligentes y guapos. Algunas muchachas, admiradoras de ese compañero guapo, se propusieron emboscarlo para darle un beso o muchos. Lo esperaron al pie de la magnífica escalera, entrada principal, de aquel edificio venerable. La más audaz le estampó al descuido un beso largo y sostenido (¿solo uno?). Contó doña Luisa González a Gabriel Vargas que la situación se convirtió en un asunto disciplinario y se debía atender. La parte tolerante tenía a María Isabel Carvajal como líder y la parte severa a un profesor cuyo nombre quedó reservado, un moralista recalcitrante que pedía una sanción severa para la audaz estudiante. Chabela acabó diciendo algo como esto: “No extraña la insistencia de este señor porque él es una persona imbesada”.
La sesión se complicó y, según parece, no hubo la sanción que solicitó el moralista.
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Las más notables obras de Carmen Lyra fueron: Las fantasías de Juan Silvestre (1916); En una silla de ruedas (1917); Los cuentos de mi Tía Panchita (1920); Bananos y hombres (1931), donde encontramos textos que ventilan la temática de la explotación bananera. Sus ensayos con temática político social: El grano de oro y el peón (publicación post morten). La Cucarachita Mandinga (también post morten), un cuento fabulado con la personificación del Ratón Pérez y



















