Prensa Banco Nacional / Redacción Enlace
Adquirir una vivienda propia, comprar un vehículo o impulsar un emprendimiento son metas que, en la mayoría de los casos, requieren de un aliado estratégico: el financiamiento. Sin embargo, detrás de la aprobación de estos recursos se encuentra un elemento fundamental que se construye paso a paso: el historial crediticio.
Lejos de ser un simple número o un requisito burocrático, este registro refleja el nivel de compromiso y la responsabilidad con la que una persona gestiona sus obligaciones financieras a lo largo del tiempo.
Para Yadira Ferreto, asesora financiera y coach del Banco Nacional (BN), mantener una salud financiera adecuada abre las puertas a nuevas oportunidades. «El historial crediticio es el reflejo de cómo administramos nuestros compromisos financieros a lo largo del tiempo. Construirlo de manera responsable permite acceder con mayor facilidad a oportunidades de financiamiento que apoyan el cumplimiento de metas personales, familiares y empresariales», explicó la especialista.
Desde la perspectiva de la entidad bancaria, la educación financiera cumple un rol transformador al acompañar a la ciudadanía en la toma de decisiones informadas, permitiendo un mejor aprovechamiento de las herramientas disponibles para el bienestar integral.
Cinco pasos hacia un historial sólido
Con el fin de fortalecer este registro y convertirlo en un facilitador de proyectos, la asesora financiera comparte cinco recomendaciones prácticas:
- Planifique el uso del crédito: Considere el financiamiento como una herramienta para desarrollar proyectos cuando forma parte de una adecuada planificación. Es indispensable valorar qué producto se ajusta realmente a las necesidades y a la capacidad de pago antes de adquirir una obligación.
- La puntualidad como prioridad: Pagar a tiempo todas las obligaciones es uno de los factores con mayor peso en el historial. En este registro no solo figuran los préstamos formales, sino también las tarjetas de crédito y otros compromisos financieros cotidianos.
- Mantenga un endeudamiento equilibrado: Una administración prudente requiere que las cuotas de los créditos sean totalmente compatibles con los ingresos mensuales, garantizando la tranquilidad necesaria para atender otras necesidades básicas.
- Diversifique con responsabilidad: De acuerdo con la capacidad financiera de cada persona, el uso combinado de distintos productos —como tarjetas de crédito y préstamos personales— puede contribuir a consolidar un perfil más robusto.
- Supervise su situación con regularidad: Consultar el historial crediticio al menos una vez al año permite conocer el estado financiero actual, verificar que los datos sean correctos y detectar cualquier inconsistencia de manera oportuna.
Mantener una buena salud financiera no implica renunciar al crédito, sino integrarlo de manera inteligente y planificada para que se convierta en un motor de desarrollo y estabilidad a futuro.



















