Palabras que honran raíces
En el marco del aniversario de nuestro cantón, don Luis Enrique Arce Navarro organizó con admirable dedicación un emotivo homenaje a los pioneros y pioneras de Pérez Zeledón, celebrado el 28 de febrero de 2025 en el Complejo Cultural. En este acto de memoria y gratitud, se compartió el conmovedor discurso de don Daniel Camacho, quien, con palabra viva, rindió tributo a las mujeres y hombres que forjaron nuestro territorio desde la montaña, el machete y la esperanza.
Sus palabras no solo narran una historia, sino que la abrazan. Nos recuerdan que el desarrollo empezó con pasos valientes, manos solidarias y sueños sembrados en tierra fértil.
Este discurso es más que un texto: es un acto de reconocimiento, una ofrenda de gratitud, y una invitación a seguir construyendo comunidad con dignidad y propósito.
Discurso de Homenaje a las pioneras y los pioneros
del cantón de Pérez Zeledón
Daniel Camacho Monge
“Expreso un profundo sentido de gratitud y reverencia por las y los pioneros del valle de El General: valientes hombres y mujeres que mostraron su inmenso coraje caminando durante largas jornadas por las Ilamadas picadas, que eran trillos artesanalmente abiertos, de anchura apenas suficiente para pasar en fila las personas y los animales domésticos que traían consigo.
Esos trillos o picadas atravesaban páramos inhóspitos y subían hasta los tres mil cuatrocientos cincuenta y un metros de altura, en condiciones tan difíciles que algunas de las personas y algunos de sus animales fallecían a lo largo de la travesía: eso provocó que el argot popular cambiara la denominación oficial de ese cerro Buena Vista por el enigmático nombre de Cerro de la Muerte.
Esa denominación tiene un alto contenido simbólico porque la mucho más que (1866 primera picada Pedro Calderón y Juan López) centenaria vida de nuestro cantón está marcada por la contradicción muerte-vida, ya que pioneras y pioneros nos enseñaron que para hacer realidad la vida es preciso enfrentarse y superar la muerte.
Se enfrentaron a las adversidades de un territorio inhóspito, con la firme convicción de que aquí construirían un futuro mejor para sus familias y para las generaciones venideras.
Ya establecidos en la selva virgen, se enfrentaron a los peligros de muerte debido a varias causas como:
Las enfermedades, algunas desconocidas para ellos, que combatían con yerbas naturales; también fueron amenazados por el hambre, porque en su nueva morada no existía más que selva y tuvieron que recurrir a los semovientes trasladados desde sus pueblos de origen que no daban abasto y a la presurosa apertura de las abras para sembrar cultivos de cosecha rápida como el maíz; también hubieron de enfrentar las serpientes venenosas de quienes aprendieron a cuidarse minuto tras minuto.
De esa manera lograron que su lugar de destino no se convirtiera a su vez en el valle de la muerte, sino en el valle de la vida y del futuro.
Ese arduo trabajo y determinación, ha forjado el carácter, la identidad y la solidaridad existente en nuestro cantón. Ese espíritu de solidaridad, heredado de las y los pioneros es la inspiración de admirables instituciones fundadas y pensadas para ayudarnos los unos a los otros.
Coopeagri, fundada por labriegos sencillos, que es hoy una de las cooperativas más exitosas del país y ha permitido que las ganancias de la producción azucarera y cafetalera, se dediquen al bienestar del pueblo y no sean acaparadas en pocas manos, como antes sucedía.
Otra institución inspirada en el espíritu de los pioneros es FUDEBIOL, en Quebradas, establecida hace veinticinco años, cual la trabaja incesantemente, por proteger y restaurar los bosques de la cuenca del río Quebradas, de donde proviene el agua potable para la ciudad de San Isidro de El General y el distrito de Daniel Flores.
Es otra acción del pueblo generaleño inspirada en el espíritu pionero de ayudarnos los unos a los otros porque en FUDEBIOL ponemos bienes y trabajo al servicio del agua y del bosque sin percibir pago alguno por ello.
Se podrían citar muchos ejemplos más de acciones similares actuales del pueblo generaleño que nos hacen afirmar, sin duda alguna, que vuestro propósito, pioneras y pioneros, se ha cumplido con creces y de ahí nuestro inquebrantable agradecimiento y nuestra devota reverencia”



















