Prensa UNED/ Redacción Enlace
- Especialistas recuerdan que los datos y los términos técnicos no son caprichos, sino herramientas urgentes para entender y frenar la violencia.
- Más de 28 mil mujeres pidieron medidas de protección en tribunales solo en el primer semestre de este año.
- Entre 2025 y junio de 2026, el país contabilizó oficialmente 45 femicidios.
La cifra asusta y deja al descubierto una realidad que duele: más de 28.000 mujeres tuvieron que correr a los tribunales a pedir medidas de protección por violencia doméstica en lo que va de este 2026. Para la academia, esto demuestra que miles de ciudadanas siguen necesitando que el Estado actúe a tiempo para salvarles la vida.
Ante este panorama, expertas de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) levantaron la voz para exigir que el debate sobre la violencia contra las mujeres se baje a la realidad, a los datos oficiales y a la ciencia, y se dejen de lado discursos que buscan tapar el sol con un dedo.
Este llamado surge luego de que el representante de Costa Rica ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) negara términos tan claros como violencia reproductiva, masculinidades patriarcales o interseccionalidad, bajo la excusa de que invisibilizan la realidad nacional.
Radiografía de una emergencia que no cede
Los números del Poder Judicial son lapidarios: entre enero y junio de este 2026 se metieron 28.104 solicitudes de medidas de protección, 384 casos más que en el mismo periodo del año pasado.
A esto se le suma el drama de los más jóvenes. En solo los primeros tres meses de 2025, el Ministerio Público registró 3.260 víctimas de violencia sexual, siendo las niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años las más golpeadas por esta pesadilla.
En su cara más cruel y definitiva, la violencia cobró la vida de 45 mujeres en femicidios entre 2025 y el 10 de junio de 2026 (36 casos el año pasado y nueve en estos meses de 2026). Por si fuera poco, a esa fecha aún se estaban analizando 13 muertes violentas más de este año para ver si también se suman a la lista de femicidios.
Llamar a las cosas por su nombre para poder curarlas
Para Ana Rita Argüello Miranda, investigadora de la UNED, hacerse de la vista gorda ante el conocimiento científico no cambia para nada lo que se vive en las calles y comunidades. «Negar estos conceptos no modifica la realidad», sentenció.
Argüello explicó que términos como interseccionalidad o masculinidades no salieron de la nada; vienen de ciencias como la sociología, la psicología y la criminología para ayudarnos a entender de dónde viene el peligro y cómo frenarlo antes de que sea tarde.
Por su parte, Karen Jiménez Morales, coordinadora en la misma área, advirtió que el Estado no puede andar con rodeos cuando hay vidas de por medio. «Negar esta realidad y rechazar las herramientas internacionales solo amarra de manos a las instituciones», apuntó.
Desde el Instituto de Estudios de Género de la UNED, Zarelly Sibaja Trejos recordó que usar lenguaje técnico no es inventar ideologías, sino ponerle lupa al problema para poder medirlo y combatirlo. «Nombrar las distintas manifestaciones de la violencia no crea el problema; al contrario, permite reconocerlo para enfrentarlo. Esconder los conceptos no borra la violencia, solo hace más difícil frenarla», puntualizó.
Las especialistas concluyeron que la crisis es tan grande que debilitar las herramientas científicas y de derechos humanos es un grave error; por el contrario, exigen que el Estado se ponga las pilas para proteger de verdad a las mujeres y niñas del país.



















