ERES MUCHO MÁS DE LO QUE PARECES SER
Miriam Quesada Chavarría
- Ser, hacer y tener, claves para lograr el éxito.
El ser humano es nacido de Dios. Eso lo hemos aprendido desde niños en las diversas religiones que se dedican a proclamar una idea del inicio de la creación. La Biblia nos enseñó que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios.
¿Cómo entender esto en los tiempos actuales?
Si se acepta que el ser humano es hecho a imagen y semejanza de Dios, se acepta la idea de que la divinidad vive en cada persona y la grandeza de cada ser es incalculable. Conociendo la diversidad de pensamientos e ideas que gobiernan el mundo sobre Dios, podríamos decir que Él es lo que el pensador cree que es. La definición de Dios es tan personal como la individualidad humana. Personalmente le defino como amor, abundancia, prosperidad, tolerancia, paz, organización, creatividad. Me parezco a mi creador cuando actúo con sus características. Entonces yo soy amor, abundancia, prosperidad, tolerancia, paz, organización, creatividad, porque esa es mi definición de la Divinidad.
No todas las mañanas las personas amanecen amando a todo el mundo, siendo ordenadas y creativas; pero cuando el enojo, el rencor, el resentimiento, el desorden y la apatía gobiernan el día del individuo, este no actúa conforme a su naturaleza divina, y esas sensaciones de apatía, no se comparan con la sensación de vivir dentro de las características divinas del Ser Superior.
Vivir dentro de su definición de Dios, trae paz al alma y la mente; estar fuera, trae desorganización, angustia, inestabilidad emocional y enfermedad.
La historia de la humanidad muestra la capacidad de organización, la creatividad, la búsqueda de soluciones para cada situación. Al enfrentarse a un problema, surgen diversas alternativas, es la persona quien decide si se queda atascada o la supera.
Siendo la naturaleza de la humanidad imagen y semejanza de Dios, la gran oportunidad de surgir de la desorganización se consigue con la aplicación de la ley universal llamada “EL PODER DE LA INTENCIÓN” : SER, HACER, TENER.
Queda abierta la invitación a reflexionar en las características y habilidades innatas que se tienen como individuos, el aprovechamiento de estas para mejorar la calidad de vida propia, el entorno y la sociedad en que habitamos.



















