Con cada aprendizaje vivido en el 2025, nos preparamos para un 2026 con fe y coraje.

Agradezco a Dios por darme un 2025 lleno de bendiciones. Aprendí que con fe y agradecimiento los sueños se cumplen, las batallas se ganan y los milagros suceden.
Marjorie Valverde Angulo
El 2025 fue, para mí, un año de retos y aprendizajes. En medio de cambios familiares, laborales y un susto de salud, siempre sentí a Dios cerca y recibí apoyos inesperados. Agradezco que mis hijos culminaran sus etapas escolares con éxito, que la salud se restableciera, que pude afrontar gastos imprevistos y que nuevas oportunidades laborales y pequeños cambios trajeran grandes satisfacciones. Termino el año estable, con salud y rodeada de personas valiosas que aportan lo mejor a mi vida. Cada día elegí ser feliz, porque siempre hubo razones para agradecer.
Dennia Jiménez Quesada.


Agradezco al 2025 por las oportunidades que me hicieron crecer y descubrir mis sueños, por la salud, la valentía, la fortaleza y, sobre todo, por mi familia. Gracias por mostrarme de lo que soy capaz, por regalarme lo que tanto soñé y por fortalecer mi arte. Termino el año agradecida, afortunada y con la certeza de que Dios me permitió cumplir lo que anhelaba.
Heilyn Jiménez Jiménez.
Agradezco a Dios por este año haberme permitido trabajar y aprender de mis errores, permitir que me haya graduado de algo que me encanta, sobre todo agradezco la compañía de mis seres queridos.
Gabriel Ramos Jiménez


El 2025 me enseñó que la verdadera calma habita en el alma, cuando dejamos de esperar y aprendemos a recibir con gratitud. Comprendí que la existencia es un proceso misterioso, que al atravesarlo nos fortalece y nos invita a caminar con serenidad. Cada día se convierte en una elección: disfrutar lo que amamos hacer y soltar aquello que no necesitamos vivir. Así, la vida se revela como un viaje de aceptación, donde la fuerza nace de la calma y la felicidad de la libertad interior.
Miriam Quesada Chavarría


















