Edmundo Velasco
Master coach en PNL.
Seamos reales… hablemos de amor propio
Hablar de «amor propio» suena como un cliché que has escuchado mil veces en redes sociales.
“Ámate a ti mismo”.
¿Y eso qué significa en la práctica? ¿Mirarte al espejo y recitar afirmaciones que ni tú crees?
No.
El amor propio no es cursi, no es superficial y mucho menos un lujo. Es la base para construir una
vida que no se tambalee con cada tormenta.
Y hoy voy a contarte cómo podrás construir tu amor propio a un nivel tan fuerte que nada ni nadie
pueda destruirlo y que te ayude a mantener tu confianza por lo alto…
El amor propio no se construye repitiendo frases bonitas o esperando que «alguien más» te lo dé.
Se construye desde la certeza.
Esa habilidad de saber en lo más profundo de tu ser, que sin importar lo que pase, vas a estar
bien. No porque todo sea perfecto, sino porque tú sabes cómo sostenerte, incluso cuando el
mundo no lo hace por ti.
¿Cómo construyes esa certeza?
- Cuestiona todo lo que crees saber sobre ti.
La mayor parte de tus inseguridades no nacieron contigo, te las enseñaron. Te
dijeron que no eras suficiente, que el amor se gana con esfuerzo y no hay nada más
alejado de la realidad que esto.
Si sigues creyéndolas, siempre vas a buscar certezas afuera, y lo único que
encontrarás es dependencia emocional, decepción… y más inseguridad. - Haz cosas que te asusten (pero que no te destruyan).
¿Por qué? Porque cada vez que haces algo que pensaste que no podías, se graba en
tu cerebro: «Puedo confiar en mí».
Confianza + Acción = Certeza. - Aprende a poner límites.
Cada vez que dices «no» a algo que te desgasta, le dices «sí» a algo que te
construye.
(Y no necesitas pedir disculpas por proteger tu energía). - Reconcíliate con tus caídas.
Nadie que vive con certeza tiene una vida perfecta. ¿Sabes cuál es la diferencia? Ellos no ven sus
fracasos como evidencia de su incapacidad, sino como parte de su entrenamiento.
Y OJO:
El amor propio no es sentirte bien todo el tiempo.
Es ser lo suficientemente fuerte para mirarte en tus peores días y decir:
«Esto no define quién soy, esto es solo una tormenta, y yo tengo el control sobre mí».
Cuando construyes ese tipo de amor propio, tu vida cambia, porque dejas de necesitar que el
mundo te dé garantías… y empiezas a vivir con una certeza que nace de ti.



















