Región Brunca da el primer paso hacia la declaratoria de Geoparque Mundial de la UNESCO
Prensa UNED/ Redacción Enlace
Cuando se pronuncia la palabra Chirripó, la mente suele evocar de inmediato la silueta imponente del punto más alto de Costa Rica y el desafío de conquistar su cima. Sin embargo, una iniciativa gestada desde las entrañas de la Región Brunca busca redefinir esa narrativa: la Universidad Estatal a Distancia (UNED) y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) impulsan la creación del Geoparque Mundial Chirripó, un proyecto que aspira a convertir a este territorio en el primer referente de su tipo en el país bajo el sello de la UNESCO.
Actualmente, la propuesta se encuentra en la etapa oficial de «aspirante», un estatus clave que certifica que la zona cuenta con un patrimonio geológico de valor internacional —testigo de antiguos glaciares, valles y formaciones tectónicas— y con una estructura de gobernanza consolidada entre la academia, el gobierno local y las comunidades.
Más allá del montañismo: Diversificación y economía local
Con una extensión superior a las 105.000 hectáreas que abarcan el Parque Nacional y su zona de influencia, el territorio resguarda no solo una riqueza ecológica invaluable, sino también el legado ancestral de su nombre en lengua cabécar: «Tierra de las Aguas Eternas».
Para Enzo Vargas Salazar, administrador del Parque Nacional Chirripó, la declaratoria como Geoparque representa una oportunidad histórica para diversificar la oferta turística. Si bien el turismo de montaña ha sido el motor tradicional, el nuevo enfoque busca que los visitantes valoren la geología, la biodiversidad y la cultura de las comunidades vecinas, dinamizando la economía local y proyectando a Costa Rica en el ámbito internacional.
Por su parte, Zaidett Barrientos Llosa, coordinadora de la Maestría Académica en Manejo de Recursos Naturales de la UNED, enfatizó que el corazón del proyecto reside en la integración colectiva. «Ya hemos avanzado en la identificación de geositios y en la conformación de un comité con representantes de comunidades y organismos gubernamentales», señaló, destacando la participación activa de centros educativos y emprendedores.
Comunidades como protagonistas
El éxito de la iniciativa descansa sobre el tejido social de la región. En los últimos meses, el proyecto ha intensificado su acercamiento a organizaciones comunales clave de la zona, tales como la Asociación de Turismo de la Reserva Natural Aguas Eternas (ATURENA), el Consorcio Rural Comunitario (CRC) Chirripó, la Unión Zonal del sector Chirripó y la Asociación de Desarrollo Integral (ADI) de Herradura.
Para las autoridades gubernamentales y académicas, la meta es que los habitantes locales no sean simples espectadores, sino los principales gestores y beneficiarios de su propio entorno.
Con la articulación de instituciones como el MINAE, el MAG, la Dirección de Geología y Minas, las municipalidades y el empuje de los emprendedores locales, el Geoparque Mundial Chirripó se perfila como un puente entre la ciencia, la educación y el desarrollo sostenible. La Región Brunca demuestra así que la conservación ambiental y el crecimiento socioeconómico pueden marchar de la mano, escribiendo un nuevo capítulo de orgullo e identidad para todo el país.





















